PARTE 2
Doña Elvira cerró el refrigerador despacio.
Miró el plato de ensalada con mi nombre.
Luego me miró a mí.
—Mariana, ¿qué significa esto?
Rodrigo entró a la cocina rojo de furia.
—¿Qué hiciste, mujer? ¡Mi familia tiene hambre!
Me quedé parada junto a la isla de la cocina, con mi plato de ensalada en la mano, tomándome un bocado tranquilo.
—Nada, Rodrigo. Solo respeté tu regla.
—¿Qué regla?
—La que tú pusiste hace tres semanas. “Si quieres tragar, págate tu comida.”
La sala se quedó en silencio.
Toño, su hermano, dejó el refresco sobre la mesa.
—¿De qué están hablando?
Rodrigo apretó los dientes.
—No es momento para esto. Mariana, cocina algo. Ahora.
—No.
—¿Cómo que no?