Pero la alegría vino acompañada de una pregunta terrible.
¿QUIÉN ME HABÍA ROBADO CINCO AÑOS CON MI HIJA?
Nuestra abogada solicitó los registros completos del hospital y presentó la información ante las autoridades.
La investigación reveló irregularidades graves.
No existía un certificado de defunción válido que correspondiera a mi bebé.
El expediente contenía documentos contradictorios sobre su traslado.
Y una antigua empleada del hospital declaró que, años atrás, había observado movimientos sospechosos de recién nacidos registrados como fallecidos.
El nombre del doctor Hale apareció repetidamente.
Meses después, los investigadores determinaron que mi hija había sido trasladada ilegalmente a una organización intermediaria que falsificaba documentos de origen.
La niña terminó bajo protección infantil cuando aquel intermediario fue investigado por otras irregularidades.
Su identidad original se había perdido entre expedientes alterados.