DESPUÉS DE QUEDAR VIUDA, ME ENAMORÉ DE UN HOMBRE QUE NUNCA ME PERMITÍA VISITAR SU CASA. MI HIJO ASEGURABA QUE SÓLO QUERÍA QUITARME EL DINERO DEL SEGURO DE MI ESPOSO. UN DÍA FUI A BUSCARLO SIN AVISAR Y ENCONTRÉ SU COCHERA ABIERTA. LO QUE DESCUBRÍ ADENTRO ME HIZO LLORAR.
Mi hijo tenía razón en una cosa.
Alguien estaba interesado en el dinero que mi esposo me había dejado después de morir.
Pero se había equivocado por completo de persona.
Y cuando descubrí la verdad, comprendí que el hombre al que mi hijo acusaba de querer aprovecharse de mí era precisamente quien estaba intentando protegerme.
Me llamo Mercedes Salinas, tengo sesenta y cuatro años y trabajé durante treinta y cinco años como enfermera en el área de urgencias de un hospital de Monterrey.
He visto cosas que todavía aparecen en mis sueños.