FUI AL BASURERO A BUSCAR COMIDA PARA MIS HIJOS, PERO AL REGRESAR HABÍA TRES AUTOS DE LUJO FRENTE A NUESTRA CHOZA… Y DEL PRIMERO BAJÓ EL ESPOSO QUE YO CREÍA MUERTO

Gabriel respiró profundamente.

“Mientras estaba perdido, sin memoria, sin identidad, el hombre que me rescató resultó ser un multimillonario de Singapur llamado Richard Tan. Me llevó a su empresa. Me dio trabajo. Y cuando descubrió que tenía habilidades naturales para los negocios, me promovió. Una y otra vez. Hasta que eventualmente me convertí en su socio. Y cuando murió el año pasado sin herederos, me dejó todo en su testamento.”

“Eres… ¿multimillonario?”, pregunté, sintiendo cómo la realidad se volvía cada vez más surrealista.

“Sí”, respondió Gabriel simplemente. “Y cada centavo, cada negocio, cada propiedad, todo es tuyo si me perdonas. Todo es de nuestros hijos. Porque ustedes son la única razón por la que seguí adelante cuando no recordaba quién era. Algo dentro de mí sabía que había personas esperándome. Y resulta que tenía razón.”

En ese momento, la puerta de nuestra choza se abrió.

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