FUI AL BASURERO A BUSCAR COMIDA PARA MIS HIJOS, PERO AL REGRESAR HABÍA TRES AUTOS DE LUJO FRENTE A NUESTRA CHOZA… Y DEL PRIMERO BAJÓ EL ESPOSO QUE YO CREÍA MUERTO

¿Quiénes eran esas personas? ¿Qué querían? ¿Venían a arrestarme por algo? ¿Venían por mis hijos? ¿Iban a expulsarnos del terreno? ¿Había hecho algo mal sin darme cuenta?

Caminé lentamente hacia adelante, sintiendo las miradas de todos mis vecinos clavadas en mí, sintiendo cómo mis piernas temblaban bajo el peso del miedo y la confusión.

Entonces, como si hubiera estado esperando mi llegada, la puerta trasera del primer Rolls-Royce se abrió lentamente.

Un hombre descendió del vehículo con movimientos controlados y elegantes. Era alto, probablemente metro ochenta, vestido con un traje de tres piezas color gris carbón que se veía hecho a la medida, zapatos de cuero brillante que reflejaban la luz del sol poniente, y un reloj en su muñeca que incluso desde la distancia podía ver que era extraordinariamente caro.

Tenía el cabello más corto de como lo recordaba. Su rostro estaba más delgado, más definido, con una mandíbula más marcada y una postura que irradiaba confianza y autoridad en lugar de la humildad tranquila que había conocido.

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