Fue un jueves por la noche.
Yo estaba sacando la basura cuando Julián llegó para dejarla.
Su automóvil se detuvo frente a nuestra casa.
Camila no bajó inmediatamente.
Permaneció sentada junto a la ventanilla.
Me acerqué sin hacer ruido.
Entonces escuché su voz.
—Pero me prometiste que ibas a hablar con ella.
Me detuve.
Julián respondió en voz baja.
—Camila, ahora no.
—Por favor, tío Julián.
Su voz sonaba desesperada.
—No puedo seguir así.
Él contestó con un tono más firme.
—Te dije que tenemos que encontrar el momento adecuado.
Camila le sujetó la manga.
—Pero me prometiste que me ayudarías.
parte3
PARTE3
En ese instante Julián me vio.
Su expresión cambió.
Camila soltó su brazo inmediatamente.
Abrió la puerta.
Y caminó hacia la casa sin mirarme.
—Buenas noches, Vero —dijo Julián.
Intentó sonreír.
Yo apenas pude responder.