PARTE 2 — LA ÚLTIMAKA RAPALABRA

—Señor Duca, necesito trabajar.

Roman siguió su mirada hasta la pantalla.

—¿Cuánto te deben?

—No quiero dinero.

—No te he preguntado qué quieres. Te he preguntado cuánto te deben.

Harper se puso de pie.

—Y yo le estoy diciendo que no quiero dinero por haber ayudado a un niño.

Por primera vez aquella noche, Roman pareció desconcertado.

Harper recogió su bolso.

—Ethan necesitaba ayuda. Eso es todo.

Se dirigió hacia la puerta de servicio, pero antes de entrar oyó la voz del hombre a sus espaldas.

—Harper.

Ella se volvió.

—No sé por qué alguien como tú trabaja tantas horas por tan poco dinero. Pero sí sé una cosa: mi hijo recordará lo que has hecho por él. Y yo también.

Harper no respondió.

Entró en el restaurante, se quitó los guantes empapados y regresó a la cocina.

La vida no se detenía porque uno hubiera hecho algo bueno.

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