PARTE 2 — LA ÚLTIMAKA RAPALABRA

Cuando Ethan se sentó en una mesa, el hombre se acercó a ella.

—Necesito hablar contigo.

Harper miró las mesas que aún tenía que atender.

—Si es algo importante, tendrás que esperar a que termine mi turno.

Roman miró alrededor.

Por primera vez en su vida, parecía dispuesto a aceptar que no todo el mundo tenía que adaptarse inmediatamente a sus horarios.

—Esperaré.

Y lo hizo.

Durante casi dos horas permaneció sentado con su hijo, hablando de la escuela, de películas y de los planes que Ethan quería hacer cuando estuviera completamente recuperado.

No llamó a nadie para que le trajera un coche.

No exigió una mesa privada.

No hizo que los demás clientes se apartaran.

Simplemente esperó.

Cuando Harper terminó su turno, se acercó a la mesa.

Roman sacó un sobre del bolsillo interior de su chaqueta.

—Quiero darte las gracias.

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