Detrás había escrito:
«Pronto seremos tres».
Felipe sintió que le faltaba el aire.
Por primera vez comprendió que su aventura había tenido consecuencias que jamás imaginó.
Aquella noche Paulina regresó a su casa acompañada por su hermano, Andrés.
Felipe todavía no había vuelto.
Entraron en el despacho.
Detrás del escritorio encontraron un pequeño compartimento oculto.
Dentro había contratos, estados bancarios y una carpeta roja.
Paulina la abrió.
En la primera página aparecía su nombre.
Póliza de seguro de vida: Paulina Herrera de Mendoza.
La cantidad asegurada era de ocho millones de pesos.
Sintió que las manos comenzaban a temblarle.
—Andrés, yo nunca contraté esto.
Su hermano revisó el documento.
—La firma parece tuya.
—Pero no lo es.
Entonces encontraron algo peor.
La póliza había sido modificada apenas tres semanas antes.
El beneficiario exclusivo era Felipe.