Sentí lágrimas en los ojos.
—Pero había algo más. Antes de que nacieras, descubrí que el padre de mi hija había utilizado mi firma para transferir dinero de mi patrimonio. Cuando intenté denunciarlo, recibí amenazas. Por eso preparé el fideicomiso. Quería asegurarme de que Emily tuviera un futuro independiente.
La cinta hizo un pequeño ruido.
Luego Ana dijo algo que me dejó sin respiración.
—El hombre que hizo aquellas transferencias no fue Daniel.
Mi padre levantó la cabeza.
—Fue alguien en quien confiaba. Alguien que sabía que yo estaba embarazada y que quería controlar lo que mi hija heredaría.
La grabación se interrumpió unos segundos.
Cuando volvió a escucharse, Ana estaba llorando.
—Laura me prometió que nunca permitiría que esa persona se acercara a Emily. Pero, si algún día descubres que Laura firmó documentos relacionados con tu herencia, no la juzgues sin conocer lo que ocurrió. Quizá haya tenido miedo durante todos estos años.