PARTE 2 — LA VERDAD OCULTA

—Entonces alguien la falsificó.

A la mañana siguiente, su abogado me mostró una copia.

Reconocí inmediatamente la firma falsa.

Pero había un detalle todavía más inquietante.

La carta estaba fechada seis meses después del divorcio.

Cuando yo ya estaba embarazada de Adrián.

Y contenía una frase que me dejó helada:

«No necesitas preocuparte por el hijo que espero. No llevará tu apellido ni tendrá relación contigo».

Levanté lentamente la mirada.

—Rodrigo, ¿recibiste esta carta cuando yo estaba embarazada?

Él asintió.

Sentí que el mundo se detenía.

Durante diecinueve años había creído que Rodrigo ignoraba completamente la existencia de nuestro hijo.

Pero aquella carta demostraba que alguien le había informado del embarazo.

Y que él había aceptado mantenerse alejado.

—¿Por qué nunca intentaste comprobarlo? —pregunté.

Rodrigo comenzó a llorar.

—Pensé que respetaba tu decisión.

Negué lentamente.

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