PARTE 2 — LA VERDAD OCULTA

Cuando bajé del escenario, Rodrigo Salgado me esperaba junto a la salida del auditorio.

Habían pasado diecinueve años desde nuestro divorcio, pero reconocí inmediatamente aquella expresión: la de un hombre acostumbrado a exigir respuestas.

—Elena, tenemos que hablar.

Adrián se colocó discretamente a mi lado.

—Mamá, ¿conoces a este señor?

Miré a mi exmarido.

—Sí, hijo. Lo conocí hace mucho tiempo.

Rodrigo observó a Adrián con los ojos húmedos.

—¿Cuántos años tienes, muchacho?

—Dieciocho.

El médico tragó saliva.

—¿Y quién es tu padre?

Adrián frunció el ceño.

—Mi madre es la única persona que ha estado siempre conmigo. Eso es suficiente.

Por primera vez, Rodrigo no encontró palabras.

Aquella noche recibí diecisiete llamadas suyas.

No contesté ninguna.

A la mañana siguiente, mientras desayunábamos en nuestro pequeño hotel de Oxford, Adrián dejó su taza sobre la mesa.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *