MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

Fue durante el descanso.

Alguien prendió fuego a unos papeles dentro de un bote de basura.

Las llamas alcanzaron parte de una mesa de trabajo.

El fuego se apagó rápidamente, pero hubo daños y los estudiantes se asustaron.

Un profesor llamado Ramiro Ortega aseguró haber visto a Emiliano salir del laboratorio minutos antes.

Emiliano tenía quince años.

No era un estudiante ejemplar.

Había cambiado varias veces de escuela.

Tenía reportes por discutir con maestros y faltar a clases.

Y vivía con una familia de acogida.

Su tutora se llamaba señora Ofelia.

Era una mujer mayor que lo había recibido en su casa cuando él ya había pasado por varios hogares temporales.

Emiliano negó haber provocado el incendio.

Dijo que estaba en la cancha.

Pero nadie le creyó.

Una semana después fue expulsado definitivamente.

Recuerdo que cuando me enteré pensé:

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