Mi corazón comenzó a latir con fuerza.
Los saqué uno por uno y los coloqué sobre la cama. Había fotografías antiguas, recibos bancarios, copias de documentos legales y una pequeña libreta negra sujeta con una goma elástica.
Lo que más me inquietó fue una fotografía de Thomas cuando era niño. En ella aparecía junto a sus padres frente a una casa que nunca había visto. En la parte posterior, alguien había escrito una fecha y una frase que me hizo sentir un escalofrío:
«El día que todo cambió. Nunca dejes que Thomas descubra la verdad».
Leí aquellas palabras varias veces, esperando que mi mente encontrara una explicación razonable. ¿Qué verdad podía ocultarle Eleanor a su propio hijo?
Con las manos temblorosas, abrí la libreta negra. Las primeras páginas contenían números, fechas y anotaciones que parecían relacionadas con transferencias de dinero. Sin embargo, al llegar a la mitad, encontré varias referencias a nuestra casa.