Sobre su escritorio había una carpeta abierta.
En la primera página aparecía mi nombre completo.
Debajo, en letras grandes, leí una frase que me dejó sin aliento:
«Plan de transferencia patrimonial: Margaret Bennett».
Y junto a mi nombre había una fecha.
Me quedé mirando aquella carpeta como si acabara de descubrir que toda mi vida había sido una mentira.
«Plan de transferencia patrimonial: Margaret Bennett».
¿Por qué aparecía mi nombre en un documento relacionado con mi patrimonio? Yo no era una mujer rica. Mi pensión apenas me permitía vivir cómodamente, y la pequeña casa que había heredado de mis padres llevaba años vendida.
Entonces, ¿qué quería Daniel de mí?
Escuché un ruido en el piso superior.
Cerré rápidamente la carpeta y me aparté del escritorio. Daniel había mencionado que tenía que hacer una llamada antes de acostarse, pero no sabía cuánto tiempo tardaría en regresar.