Capítulo 2: El secreto oculto en mi bebida

Ya no era el empresario seguro de sí mismo que podía resolver cualquier problema con dinero. Era un hombre que acababa de comprender que sus mentiras estaban saliendo a la luz.

—Margaret, podemos arreglarlo —dijo, acercándose—. Somos marido y mujer.

Retrocedí.

—No te acerques.

Su expresión se endureció.

—¿De verdad vas a destruir nuestro matrimonio por unos documentos que ni siquiera entiendes?

Lo miré directamente a los ojos.

—No. Nuestro matrimonio comenzó a destruirse cuando decidiste que mi confianza te daba derecho a controlar mi vida.

En ese momento, Helen entró en el salón junto con Samuel, que había llegado para acompañarnos. Daniel comprendió que ya no estaba sola.

Mi abogado le comunicó que cualquier cuestión relacionada con los documentos y las cuentas se trataría por las vías legales correspondientes. También dejó claro que yo no autorizaría ninguna nueva operación financiera mientras se revisaran los hechos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *