PARTE 2 — EL PRECIO DE LA TRAICIÓN

Sentí un escalofrío.

—¿Cuánto dinero?

—Un millón cuatrocientos mil dólares.

Me quedé inmóvil.

Mi hijo no solamente había confundido mi generosidad con debilidad.

Había intentado convertir mi patrimonio en su salvación.

—¿Y Kristen? —pregunté.

Richard vaciló.

—Su nombre aparece como beneficiaria de varias transferencias.

Antes de que pudiera responder, mi teléfono volvió a sonar.

Esta vez era Kristen.

Contesté.

—Gloria, querida —dijo con una dulzura artificial—. Creo que todos estamos exagerando un pequeño desacuerdo familiar.

Casi me reí.

—¿Treinta golpes son un pequeño desacuerdo?

—Trevor estaba estresado. Tú sabes cómo se pone.

—Lo sé perfectamente.

Su voz cambió.

—Escúchame bien. Si nos obligas a abandonar esa casa, nos aseguraremos de que nunca vuelvas a ver a tus futuros nietos.

Aquella amenaza habría funcionado años atrás.

Pero ya no.

—Kristen, dile a mi hijo que revise sus cuentas bancarias.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *