Mi madre fue con una amiga de confianza.
Yo llevaba una carpeta con las escrituras, los recibos de la hipoteca, las fotografías de mis pertenencias y las comunicaciones que había guardado.
Héctor entró sonriendo.
—Espero que hoy podamos resolver esto como adultos —dijo, estrechándome la mano sin que yo se la devolviera.
Nos sentamos.
Su abogado comenzó explicando que Héctor y Leticia consideraban la vivienda su hogar conyugal y que necesitaban tiempo para organizar su situación.
Mariana escuchó sin interrumpir.
Después colocó las escrituras sobre la mesa.
—La propiedad fue adquirida por Daniel y continúa inscrita a su nombre. Hasta ahora, no se nos ha presentado documentación que acredite una transferencia de propiedad a favor de alguno de sus clientes.
El abogado de Héctor examinó las copias.
Héctor carraspeó.
—Yo he invertido dinero en esa casa.
Mariana lo miró.