No sabía por qué estaba allí.
No sabía quién había dejado el sobre.
Y no iba a inventarme una explicación.
Le tomé fotografías y se las envié a Mariana.
Ella me pidió que no tocara más documentos de los necesarios y que guardara el original.
Dos días después, me llamó.
—Daniel, ya revisé lo que me enviaste. No podemos concluir que haya habido un delito solo por ese papel. Pero sí hay motivos para pedir aclaraciones sobre cómo se utilizó la información de tu propiedad y si alguien presentó documentos o declaraciones en tu nombre.
—¿Qué hacemos?
—Solicitaremos la información pertinente y enviaremos una comunicación formal. Si encontramos indicios de falsificación o fraude, valoraremos la denuncia correspondiente.
Por primera vez desde que había salido de mi casa, sentí que la situación empezaba a moverse.