PARTE 2: CUATRO SEMANAS DESPUÉS, EL BANCO TOCÓ A LA PUERTA… Y VALERIA LES REVELÓ LA VERDAD

El remitente era el banco.

Lo abrió de pie, junto a la entrada.

Leyó la primera página.

Después la segunda.

Al terminar, llamó a Estela.

—Ven. Tenemos un problema.

Su esposa apareció secándose las manos con un trapo.

—¿Qué pasó?

Héctor le entregó la carta.

El documento informaba que existían mensualidades pendientes en el crédito hipotecario y solicitaba regularizar la situación. También advertía que, si el incumplimiento continuaba, podrían iniciarse las acciones previstas en el contrato y en la legislación aplicable.

Estela palideció.

—Pero si Valeria siempre paga.

Héctor apretó los labios.

—Pues parece que ahora no.

—¡Llámala inmediatamente!

Él marcó el número de su hija.

Esta vez, Valeria contestó.

—¿Bueno?

—¿Qué demonios está pasando con la hipoteca? —preguntó Héctor, sin siquiera saludarla.

Valeria cerró los ojos.

Ni un «¿cómo estás?».

Ni un «¿dónde estás viviendo?».

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