PARTE 2: CUATRO SEMANAS DESPUÉS, EL BANCO TOCÓ A LA PUERTA… Y VALERIA LES REVELÓ LA VERDAD

Valeria dejó de escribir.

—¿Qué préstamo?

La mujer al otro lado de la línea guardó silencio unos segundos.

—El crédito correspondiente al inmueble ubicado en Zapopan, Jalisco. Su nombre aparece en el expediente como obligada solidaria.

Valeria sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.

—Eso no puede ser. Yo nunca firmé para ser obligada solidaria de una hipoteca.

—Comprendo su preocupación, señora. Necesitaríamos que acudiera a una sucursal para revisar la documentación.

Cuando colgó, permaneció sentada frente al escritorio durante casi cinco minutos.

La hipoteca.

Ella sabía que había estado pagando mensualidades durante cuatro años. Su padre le había explicado que, después de jubilarse, sus ingresos ya no eran suficientes y que el banco había aceptado un arreglo temporal.

Lo que nunca le dijo fue que su nombre supuestamente figuraba en los documentos del crédito.

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