Valeria asintió.
—¿Y si alguien falsificó mi firma?
—Si hay indicios de falsificación, podemos solicitar una investigación y presentar las denuncias correspondientes. Pero debemos basarnos en pruebas.
Ella salió de la oficina con una carpeta bajo el brazo.
No sentía alegría.
Sentía cansancio.
Porque, en el fondo, todavía deseaba que todo tuviera una explicación sencilla. Que su padre hubiera cometido un error administrativo. Que su madre no supiera nada. Que Brayan fuera únicamente un muchacho inmaduro.
Pero cada documento que revisaba revelaba una nueva pregunta.
Y la pregunta más dolorosa no era cuánto dinero había perdido.
Era cuánto tiempo llevaba su familia aprovechándose de su confianza.
Aquella tarde, recibió un mensaje de su madre.
Hija, necesitamos hablar. Tu papá está muy preocupado. La casa está en riesgo. Por favor, no nos hagas esto.
Valeria leyó el mensaje dos veces.