PARTE 2 — LA VIDA QUE PERDÍ

Salí al porche mientras comenzaba a llover.

Helena me acompañó hasta la puerta.

—Daniel, puedes reconstruir tu vida. También puedes intentar recuperar la relación con los niños. Pero necesitarás tiempo, constancia y respeto por sus sentimientos.

Asentí lentamente.

—¿Y nosotros?

Helena me miró con tristeza.

—Nosotros terminamos el día que decidiste marcharte.

Sentí que el corazón se me rompía.

Entonces observé algo sobre la pequeña mesa del recibidor.

Era un sobre antiguo.

Reconocí inmediatamente la letra escrita en su superficie.

“Nuestra aventura en París”.

El mismo sobre donde Helena y yo guardábamos dinero cuando éramos jóvenes.

—¿Todavía lo tienes? —pregunté.

Helena siguió mi mirada.

Su expresión se suavizó.

—Lo encontré cuando ordenaba nuestras cosas.

Sonreí tristemente.

—Nunca conseguimos ir.

Ella guardó silencio.

Después dijo algo que jamás olvidaré.

—Yo sí fui, Daniel.

Me quedé inmóvil.

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