PARTE 2: LA VERDADERA CORONEL CARTER

Entonces mi teléfono vibró.

Era un mensaje del general Hayes.

«Coronel Carter, necesito verla inmediatamente. Hemos localizado el expediente original del Proyecto Centinela».

Sentí que el corazón se me detenía.

Llegó un segundo mensaje.

«Hay una persona mencionada en ese expediente cuya identidad debemos confirmar antes de continuar».

Miré a Daniel.

—¿Quién?

Mi hermano negó con la cabeza.

No lo sabía.

Pero cuando abrí el archivo adjunto, vi un nombre en la primera página.

Un nombre que jamás esperaba encontrar en una investigación militar.

Linda Carter.

Nuestra tía.

La misma mujer que, una hora antes, se había burlado de mis medallas delante de todos.

Sentí que el mundo desaparecía.

Porque tía Linda no había sido simplemente una espectadora de aquella historia.

Según el expediente, había trabajado durante años para una de las empresas investigadas.

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