PARTE 2: MIS PADRES ME ABANDONARON POR TENER CÁNCER… QUINCE AÑOS DESPUÉS, EL GENERAL REVELÓ QUIÉN ERA MI VERDADERA MADRE

Quería pertenecer a una institución en la que el trabajo, la preparación y la responsabilidad importaran más que el apellido con el que habías nacido.

Pero sabía que tendría obstáculos.

Mi historial médico requería una evaluación cuidadosa. La remisión del cáncer no garantizaba automáticamente que pudiera cumplir los requisitos médicos de acceso a cualquier programa militar.

Rachel me ayudó a investigar las opciones.

Hablamos con asesores de admisiones, revisamos los requisitos oficiales y consultamos con los profesionales que conocían mi historial.

Hubo momentos en los que pensé que tendría que elegir otro camino.

No oculté mi enfermedad ni intenté engañar a nadie.

Presenté mis informes médicos y esperé a que las autoridades competentes evaluaran mi situación.

Mientras tanto, estudié.

Me preparé físicamente dentro de los límites recomendados por mis médicos.

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