PARTE 2 — EL TRAIDOR MÁS CERCANO

—¿Dejó algo?

—Su teléfono.

Sentí un escalofrío.

—No toques nada. Avisa a los investigadores.

Colgué.

Durante varios segundos permanecí inmóvil.

Vanessa había desaparecido.

Marcus había estado en mi casa.

Claire había sido drogada.

Y yo comenzaba a comprender que alguien llevaba mucho tiempo moviendo piezas a mis espaldas.

Aquella tarde, la policía revisó las grabaciones de seguridad de mi residencia.

El detective Samuel Brooks me mostró las imágenes.

Marcus entraba a las nueve y doce.

Llevaba el abrigo color camel.

A las nueve y cuarenta y uno salía apresuradamente.

Pero cuando el detective amplió una imagen, observé algo que me hizo contener la respiración.

Le faltaba un botón al abrigo.

—¿Lo reconoce? —preguntó Brooks.

Asentí lentamente.

—Es Marcus Bell.

El detective tomó nota.

—Necesitaremos localizarlo para interrogarlo.

Miré nuevamente la pantalla.

Marcus había salido solo.

Sin embargo, a las diez y siete, otra figura aparecía junto a la entrada de servicio.

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