Esa noche acepté que necesitaba protección.
No porque fuera débil.
Sino porque mi seguridad importaba.
7. La declaración de Verónica
Tres semanas después, Verónica Méndez acudió a declarar.
La policía ya había revisado parte de los mensajes y los registros financieros. También había encontrado indicios de que algunas transferencias se habían realizado a través de sociedades vinculadas a personas cercanas a mi padre.
Verónica negó inicialmente cualquier irregularidad.
Dijo que su relación con Ricardo era personal y que las operaciones comerciales habían sido autorizadas por él.
Pero cuando los investigadores le mostraron algunos documentos, su actitud cambió.
Pidió hablar con su abogada.
Más tarde, a través de su representante legal, entregó varios correos electrónicos que podían ayudar a esclarecer las transacciones.
Entre ellos había uno enviado por mi padre dos días antes de la agresión.