Michael aparecía estrechándole la mano a Daniel frente a un edificio de oficinas.
La fecha era anterior a nuestro divorcio.
Sentí un escalofrío.
Le mostré la pantalla.
Su sonrisa desapareció.
—Michael —susurré—, ¿desde cuándo conoces realmente a mi exmarido?
Él cerró los ojos durante un instante.
Después pronunció unas palabras que hicieron que mi felicidad se transformara en desconcierto.
—Rebecca, hay una razón por la que empecé a trabajar en tu oficina.
Me sujetó suavemente las manos.
—Y también hay una razón por la que Daniel lleva tres años intentando evitar que descubras quién soy.
En aquel momento comprendí que el regalo de bodas no había sido una simple casualidad.
Michael había llegado a mi vida con un secreto.
Y ese secreto estaba relacionado con la verdadera razón por la que mi matrimonio había terminado.