PARTE 2: EL HOMBRE QUE NADIE CONOCÍA

Durante nueve años había intentado mantener mi pasado encerrado.

Y mi hijo acababa de enseñarme que no tenía que cargarlo completamente solo.

A la mañana siguiente recibí una llamada.

Era Thomas Ward.

—Damon, necesitamos hablar.

Su voz sonaba preocupada.

—¿Sobre qué?

Hubo un silencio.

—Sobre Blake Haron.

Fruncí el ceño.

—¿Qué ocurre con él?

Thomas respiró profundamente.

—Anoche recibí una llamada de un antiguo compañero.

Sentí un escalofrío.

—¿Y?

—Me dijo que Blake no es simplemente un instructor de artes marciales.

Me quedé inmóvil.

—Explíquese.

Thomas bajó la voz.

—Su padre trabajó durante años para una empresa de seguridad privada vinculada a operaciones militares.

Sentí que el corazón comenzaba a golpearme.

—¿Qué empresa?

Hubo una pausa.

Después Thomas respondió:

—Black Falcon Security.

La sangre se me heló.

Conocía aquel nombre.

Demasiado bien.

Black Falcon.

La empresa cuyos contratistas habían aparecido en los informes relacionados con la misión donde murió Michael Reyes.

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