La llave de mi madre funcionó.
Dentro había tres carpetas, una libreta de cuentas y un sobre sellado.
La primera carpeta contenía documentos de propiedad.
La segunda, copias de transferencias financieras.
La tercera incluía cartas entre mi madre y un abogado.
Comenzamos a revisar los papeles con ayuda de nuestra representante legal.
Pronto quedó claro que mi madre había descubierto irregularidades en una empresa vinculada a Roberto Salvatierra y a varios socios de la construcción.
Había pagos que no coincidían con los contratos.
Había terrenos transferidos mediante documentos cuestionables.
Y había una lista de nombres de personas que podían confirmar lo sucedido.
Uno de ellos era el padre de Alejandro.
La abogada fue muy cuidadosa.
—Estos documentos justifican una investigación, pero no demuestran por sí solos que alguien provocara la desaparición de Lucía. Necesitamos corroborar fechas, firmas y testimonios.