Pero todavía faltaba una pieza.
Y la encontramos dos días después.
El sobre que cambió todo
La abogada logró localizar a una antigua trabajadora del centro de rehabilitación mencionado en los documentos.
La mujer, ya jubilada, aceptó reunirse con nosotros.
Se llamaba Teresa.
Cuando vio la fotografía de Lucía, se cubrió la boca.
—La recuerdo —dijo—. Era una muchacha muy asustada.
Me incliné hacia delante.
—¿Qué le ocurrió?
Teresa explicó que Lucía había llegado al centro con una identidad provisional. No tenía documentos y sufría una pérdida grave de memoria.
Al principio, alguien había pagado todos sus gastos.
Después, los pagos se interrumpieron.
El centro intentó localizar a sus familiares, pero los datos registrados eran falsos.
—¿Quién la llevó allí? —preguntó la abogada.
Teresa abrió una carpeta que había conservado durante años.
Dentro había una copia de un formulario de ingreso.