PARTE 2: La anciana sin hogar tenía la marca de nacimiento de mi hermana desaparecida… y mi marido sabía algo que podía destruir nuestras vidas

—Esto nos da una pista —dijo—. Pero debemos verificarla antes de sacar conclusiones.

Alejandro asintió.

Yo solo podía pensar en una cosa.

Mi hermana había estado viva mientras nuestra madre la buscaba desesperadamente.

Y alguien había permitido que pasaran los años sin devolverla a casa.

El último recuerdo de Lucía

Cuando regresamos, encontré a Lucía sentada en el jardín.

Llevaba un vestido azul claro que habíamos comprado para ella. Tenía el cabello limpio y peinado, y sostenía una taza de té entre las manos.

Parecía más tranquila.

Me senté a su lado.

—¿Cómo te encuentras?

Sonrió ligeramente.

—Me gusta este jardín.

Miró las flores.

—Siempre quise tener uno.

Sentí un nudo en la garganta.

—Cuando éramos pequeñas, decías que algún día tendríamos una casa con muchas flores.

Lucía me miró sorprendida.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *