PARTE 2 — LA ÚLTIMA VOLUNTAD

Ahora estaba frente a mí.

Con los ojos llenos de lágrimas.

—Clara… —susurró—. Soy Daniel Whitmore.

Mi corazón se detuvo.

Daniel Whitmore.

El empresario multimillonario cuyo nombre aparecía constantemente en las noticias.

El hombre que había financiado durante años la fundación benéfica donde yo trabajaba.

El hombre que, apenas tres meses antes, me había ofrecido una beca para continuar mis estudios.

Y entonces Samuel pronunció las palabras que cambiarían mi vida para siempre.

—Clara, este hombre es tu padre.

Pero antes de que pudiera reaccionar, Margaret gritó desde el otro lado de la habitación:

—¡No le creas! ¡Él sabe perfectamente lo que le ocurrió a Eleanor!

Daniel se quedó inmóvil.

Su rostro perdió completamente el color.

Y entonces comprendí que el abuelo no solo había dejado una herencia.

Había dejado las pruebas de un secreto que alguien llevaba veintidós años intentando enterrar.

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