PARTE 2 — LA ÚLTIMA VOLUNTAD

Mi padre cerró los ojos.

Pero yo apenas escuchaba.

Porque acababa de descubrir que las personas que me habían abandonado ni siquiera eran mis padres biológicos.

Y que quizá habían intentado aprovecharse de una herencia que yo desconocía.

—¿El abuelo sabía todo esto? —pregunté entre lágrimas.

Samuel asintió.

—Sí. Y dedicó buena parte de su vida a proteger tus derechos.

Miré la fotografía antigua.

Aquella mujer desconocida me sostenía entre sus brazos con una ternura que podía percibirse incluso a través del papel envejecido.

—¿Quién era mi verdadero padre?

Samuel permaneció callado.

Mi corazón comenzó a latir todavía más rápido.

—Señor Harrison… ¿quién era?

El abogado miró a Richard Bennett.

Después abrió lentamente el último documento.

—Tu abuelo descubrió su identidad hace apenas dos años.

Mi padre se puso de pie inmediatamente.

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