PARTE 2 — LA TRAICIÓN DE RENATA

Sofía mantuvo su conejo de peluche sobre las rodillas.

Finalmente pregunté:

—¿Desde cuándo Renata las trata así?

Valeria miró a su hermana.

—Desde que dijo que iba a convertirse en nuestra nueva mamá.

Sentí un dolor profundo.

—¿Por qué nunca me lo contaron?

Mi hija mayor comenzó a llorar.

—Porque decía que si hablábamos, tú dejarías de querernos.

La abracé.

—Perdóname por no haberlas escuchado antes.

A la mañana siguiente llamé a mi abogado, Daniel Fuentes.

Le pedí que revisara las grabaciones, protegiera la privacidad de mis hijas y examinara los documentos relacionados con nuestra boda.

Dos horas después, Daniel llegó con una noticia inesperada.

—Alejandro, encontramos movimientos financieros extraños.

Fruncí el ceño.

—¿Qué movimientos?

—Renata intentó acceder a una cuenta destinada a la educación de tus hijas.

Sentí un escalofrío.

—Eso es imposible. Ella no tiene autorización.

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