Él me reconoció enseguida.
—Doña Elena, ¿ocurrió algo?
Miré hacia el horizonte.
—Sí. Hay personas dentro de mi casa sin mi autorización. Mi nuera está organizando una reunión con toda su familia y asegura que mi hijo le dio permiso para quedarse allí. Quiero saber qué puedo hacer legalmente para recuperar el control de mi propiedad.
Hubo un breve silencio al otro lado.
—¿La escritura sigue a su nombre?
—A mi nombre y solamente al mío.
—¿Ha firmado algún documento cediendo el uso de la casa o autorizando a terceros a ocuparla?
—No, licenciado. Nunca.
—Entonces, no tome decisiones precipitadas. Voy a revisar los documentos que tenemos y le indicaré los pasos legales adecuados. Si hay amenazas, daños o una situación de riesgo, contacte también a las autoridades correspondientes.
—Eso es exactamente lo que quiero, licenciado. No quiero problemas. Quiero que respeten lo que es mío.