MI SUEGRA ME HUMILLÓ POR CREERME POBRE Y PEDÍ EL DIVORCIO EN PLENA CENA… AL DÍA SIGUIENTE, LA JUEZA REVELÓ MI VERDADERA IDENTIDAD Y TODA LA FAMILIA SALAZAR QUEDÓ EN SHOCK

No solo había perdido a su esposa.

También había perdido la confianza en su propio juicio.

Y eso no podía recuperarse con dinero.

## PARTE 6: EL DIVORCIO

Cuatro meses después, Alejandro y yo volvimos al juzgado.

Esta vez no había una multitud de familiares.

Rebeca no llevaba sus habituales joyas llamativas.

Mariana no se había presentado para hacer comentarios.

Y Alejandro ya no parecía el hombre que había entrado en la primera audiencia convencido de que todo se resolvería a su favor.

Cuando nos sentamos frente a la jueza, me miró durante varios segundos.

—Valeria, ¿podemos hablar antes de que termine todo esto?

Lo observé.

Mi abogado permaneció a mi lado, dispuesto a intervenir si era necesario.

—Puedes hablar —respondí—. Pero mi decisión no va a cambiar.

Alejandro asintió.

—Lo sé.

Se frotó las manos.

—Quiero pedirte perdón.

No dije nada.

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