MI SUEGRA ME HUMILLÓ POR CREERME POBRE Y PEDÍ EL DIVORCIO EN PLENA CENA… AL DÍA SIGUIENTE, LA JUEZA REVELÓ MI VERDADERA IDENTIDAD Y TODA LA FAMILIA SALAZAR QUEDÓ EN SHOCK

Aquello había ocurrido meses antes de la cena en la que Rebeca me llamó interesada.

Yo no había usado mi dinero para comprar el respeto de aquella familia.

Pero tampoco permitiría que nadie utilizara mi matrimonio para ocultar operaciones irregulares.

—¿Estás diciendo que mi empresa está siendo investigada? —preguntó Alejandro.

—Estoy diciendo que hay operaciones que deben aclararse —respondí—. No voy a afirmar que tú hayas cometido un delito. Eso deberán determinarlo las autoridades, si corresponde.

Fernando asintió.

—Exactamente. No estamos solicitando una declaración de culpabilidad. Estamos pidiendo que se conserven los documentos pertinentes y que se respeten los procedimientos legales.

El abogado de Alejandro se inclinó hacia él.

Su conversación fue breve, pero vi cómo cambiaba la expresión de mi esposo.

Por primera vez, comprendió que había problemas mucho más serios que el divorcio.

Y que no podía resolverlos llamando a su madre.

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