TODOS ABANDONARON AL ANCIANO INDIGENTE, PERO UNA ENFERMERA EMBARAZADA LO SALVÓ… SIN IMAGINAR QUE ERA EL PADRE DEL MULTIMILLONARIO MÁS PODEROSO DE MÉXICO

—Te encontré casi muerto en la entrada de un hospital. No me digas que no hay nada que explicar.

El anciano cerró los ojos.

—Perdí mi casa. Perdí mis ahorros. Después perdí las ganas de seguir luchando.

Alejandro frunció el ceño.

—¿Cómo perdiste tus ahorros?

Su padre tardó en responder.

—Confié en la persona equivocada.

—¿En quién?

El anciano volvió la cabeza hacia él.

—En tu tío Ricardo.

Alejandro se quedó inmóvil.

Ricardo Mendoza era el hermano menor de su padre y uno de los pocos familiares que todavía participaban en las reuniones empresariales de la familia.

—¿Qué tiene que ver el tío Ricardo con todo esto?

El anciano respiró profundamente.

—Hace cinco años, cuando discutimos por la empresa familiar, Ricardo se ofreció a ayudarme a proteger mis inversiones. Me dijo que tú querías apartarme de todo y que necesitaba poner mis propiedades a salvo.

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