—No voy a insistir.
Mariana sonrió.
—Gracias.
Alejandro se levantó, pero antes de marcharse se volvió una vez más.
—Mariana, ¿puedo preguntarle otra cosa?
—Sí.
—¿Por qué trabaja como voluntaria si está tan cerca de dar a luz?
Ella se rio suavemente.
—Porque quiero seguir haciendo algo útil mientras puedo. Además, mi esposo trabaja muchas horas y yo no quiero pasar todo el día en casa pensando en lo nerviosa que estoy por el parto.
—¿Su esposo?
La sonrisa de Mariana se apagó un poco.
—Murió hace siete meses en un accidente de tránsito.
Alejandro sintió una punzada de dolor.
—Lo siento mucho.
Ella asintió.
—Todavía me cuesta hablar de eso.
—No tiene que explicarme nada.
Mariana lo miró con gratitud.
—Gracias por entenderlo.
Alejandro salió de la sala con una sensación extraña.
Durante toda su vida había conocido a personas que querían acercarse a él por su fortuna.