Se Enamoró De Ella Con Una Sudadera Vieja, Y Tres Años Después Le Demostró Que El Amor Verdadero No Se Puede Comprar

Una noche, mientras cenaban en el departamento de Lucía, ella decidió preguntarle.

—¿Qué te pasa cuando te quedas así?

Alejandro dejó los cubiertos.

—¿Así cómo?

—Como si estuvieras en otra parte.

Él guardó silencio.

Después se levantó, caminó hasta la ventana y miró las luces de la ciudad.

—Mi padre murió cuando yo tenía veintisiete años.

Lucía se acercó despacio.

—No lo sabía.

—No suelo hablar de él.

—¿Por qué?

Alejandro apoyó una mano en el marco de la ventana.

—Porque trabajé tanto para construir mi empresa que apenas estuve con él durante sus últimos años. Siempre había una reunión más. Un contrato más. Una oportunidad que no podía dejar pasar.

Su voz se volvió más baja.

—Cuando enfermó, me convencí de que podía arreglarlo todo. Busqué a los mejores médicos. Pagué tratamientos. Intenté negociar con algo que no podía negociarse.

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