Se Enamoró De Ella Con Una Sudadera Vieja, Y Tres Años Después Le Demostró Que El Amor Verdadero No Se Puede Comprar

Lucía le apretó suavemente la mano.

No necesitaba que él la defendiera de cada comentario.

Pero agradecía que no se avergonzara de ella.

La mujer cambió de tema y se alejó poco después.

Lucía miró a Alejandro.

—No necesitabas hacer eso.

—Lo sé.

—Entonces, ¿por qué lo hiciste?

Él la observó con una sonrisa tranquila.

—Porque quería hacerlo.

Ella negó con la cabeza, divertida.

—Eres imposible.

—Y, sin embargo, aquí estás.

—No te emociones, Rivera.

Él rio.

Más tarde, durante la cena, el director de la fundación subió al escenario para anunciar una nueva iniciativa educativa financiada por Rivera Global.

El proyecto construiría bibliotecas y financiaría programas de lectura en escuelas públicas de varias comunidades.

Lucía escuchó con creciente sorpresa.

Cuando el director mencionó que el proyecto se había inspirado parcialmente en conversaciones que Alejandro había mantenido con una maestra de primaria, varias personas se volvieron hacia ella.

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