Se Enamoró De Ella Con Una Sudadera Vieja, Y Tres Años Después Le Demostró Que El Amor Verdadero No Se Puede Comprar

—Alejandro…

—¿Sí?

—Tengo miedo de volver a confiar en alguien.

Él no intentó tomarle la mano.

No le dijo que nunca la lastimaría.

No le prometió que todo saldría bien.

Solo respondió:

—Entonces no tienes que confiar en mí hoy. Podemos empezar por mañana.

Lucía lo miró durante un largo momento.

Y, por primera vez, aquella idea le pareció posible.

### Capítulo 5. El pasado llama a la puerta

Durante las tres semanas siguientes, Lucía y Alejandro se vieron cada vez con más frecuencia.

No hubo regalos extravagantes.

No hubo viajes inesperados a París.

No hubo declaraciones dramáticas bajo la lluvia.

Hubo desayunos los domingos.

Mensajes a mitad de la jornada.

Llamadas breves cuando Alejandro salía de una reunión y Lucía terminaba de corregir tareas.

Hubo una tarde en la que Alejandro pasó dos horas intentando armar una estantería para los libros de Lucía y terminó colocando una tabla al revés.

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