apítulo 2 — «No la levantes todavía»

—Claire sí.

Miré hacia la puerta, por donde mi esposa había desaparecido con nuestra hija.

—Ahora mismo todos estamos asustados. Eso no significa que tú hayas hecho algo malo.

Jamie asintió, pero no pareció convencido.

Antes de salir, miró una vez más la cuna rota.

—Hermano, hay otra cosa.

—Dime.

Señaló la cámara del vigilabebés, situada sobre una estantería.

—La luz estaba apagada cuando entré.

Me volví hacia el dispositivo.

Era cierto. La pequeña luz indicadora, que normalmente permanecía encendida durante la noche, estaba completamente oscura.

—¿Estás seguro?

—Sí. Miré porque no escuchaba bien a Sophie por el altavoz. Pensé que estaba roto.

Me acerqué sin tocar la cámara.

El cable de alimentación estaba desconectado.

Y no estaba suelto por accidente.

Alguien lo había desenchufado.

En el hospital, las horas parecieron convertirse en una eternidad.

Claire caminaba de un extremo al otro de la sala de espera, retorciéndose las manos. Yo permanecía sentado con los codos apoyados en las rodillas, incapaz de apartar de mi mente la imagen de Sophie sobre la alfombra.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *