Capítulo 2: El secreto bajo nuestra cama

El segundo agente recogió la carpeta y el dispositivo de almacenamiento.

Ashton volvió a mirarme.

—Sutton, por favor. No permitas que destruyan nuestra vida.

Lo observé durante un largo instante.

—Nuestra vida ya estaba destruida, Ashton. La diferencia es que yo acabo de descubrir quién la destruyó.

Los agentes lo acompañaron hacia la salida.

Antes de cruzar la puerta, se volvió una última vez.

—Algún día comprenderás que hice todo esto porque estaba desesperado.

Sentí una tristeza inmensa.

No por él, sino por la mujer que yo había sido durante aquellos dos años. Por la esposa que había confundido el sacrificio con el amor y que había pedido perdón tantas veces por necesitar ayuda.

—Estar desesperado no te daba derecho a robarme mi futuro —le respondí.

Y Ashton desapareció por el pasillo.
Tres meses después

La investigación reveló mucho más de lo que habíamos imaginado.

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