Pero antes de que pudiéramos decidir qué hacer, Vanessa me agarró del brazo y susurró algo que cambió por completo el sentido de todo lo que acababa de descubrir.
—Sutton, tu padre no conoció a Ashton por casualidad. Ashton trabajaba para él antes de conocerte, y hay motivos para creer que tu padre murió sin llegar a descubrir quién era realmente el hombre al que había confiado su fortuna.
En ese preciso instante, escuchamos unos pasos detenerse al otro lado de la puerta.
Después, tres golpes secos.
Y la voz de mi esposo resonó en el pasillo.
—Sutton, cariño. Sé que estás ahí.
Hizo una pausa.
Capítulo 5: La última mentira de Ashton
—Sutton, cariño. Sé que estás ahí. Abre la puerta. Tenemos que hablar de tu padre.
La voz de Ashton sonaba tranquila, casi afectuosa.
Y eso era lo que más miedo me daba.