Y aunque me provocaba horror pensar que Mateo había usado la chamarra de Sofía, también me dolía saber que un pequeño había perdido la vida por la ambición de dos adultos.
Él no tenía ninguna culpa.
No había elegido ser hijo de Vanessa y Ricardo.
No había elegido participar en sus mentiras.
Era simplemente un niño.
Cuando los investigadores confrontaron a Vanessa con las grabaciones y los mensajes, terminó admitiendo que sabía que pretendían provocar una muerte.
Intentó culpar completamente a Ricardo.
—Él me prometió que estaríamos juntos. Me dijo que todo parecería un accidente.
Ricardo sostuvo inicialmente que las conversaciones habían sido sacadas de contexto.
Pero los registros de compra, las cámaras, los movimientos bancarios y los testimonios coincidían.
Finalmente, dejó de negarlo todo.
Pidió hablar conmigo.
Mi abogada me recomendó no reunirme a solas con él.