Mientras tanto, había comenzado a desviar parte de sus ingresos hacia Vanessa.
Descubrí la relación tres meses antes de aquella tragedia.
No encontré fotografías comprometedoras.
Encontré algo peor.
Pagos periódicos para un departamento que yo desconocía.
Mensualidades de una guardería.
Depósitos con conceptos como «para nuestro niño».
Conseguí información suficiente para entender que Ricardo mantenía otra familia.
Cuando lo enfrenté, me llamó paranoica.
—Vanessa tiene problemas económicos y la estoy ayudando. No inventes cosas.
Decidí preparar mi separación.
Abrí una cuenta independiente y comencé a respaldar los comprobantes de nuestros bienes.
También consulté con una abogada.
No le dije nada a Ricardo porque temía que intentara dejarme sin acceso al dinero.
Jamás imaginé que el verdadero peligro sería para Sofía.
A las seis de la tarde, el comandante Méndez volvió a llamarme.