En ella aparecía yo hablando con aquel mismo hombre.
—Ese hombre es su hermano Michael —dijo Harris—. Anteriormente fue investigado por su posible relación con el secuestro de un menor. Tenemos pruebas de que usted había acordado encontrarse con él aquí.
Se me heló la sangre.
Michael.
Mi hermano menor.
Ocho años atrás habíamos tenido una discusión terrible despuésde que descubriera que estaba robándoles dinero a nuestros padres.
Lo denuncié a la policía.
Él me culpó de todo lo que le ocurrió después.
Antes de desaparecer de mi vida, me amenazó.
—Algún día, Daniel, perderás todo lo que amas.
No había vuelto a verlo desde entonces.
Pero ahora la policía tenía algo todavía peor.
Mensajes aparentemente enviados desde mi número de teléfono en los que se organizaba el secuestro de Emily.