PARTE 2 — La prueba que podía destruirlo todo

PARTE 2 — La prueba que podía destruirlo todo

Adrián no abrió el sobre inmediatamente.

Lo observó como si aquel pequeño rectángulo de papel pudiera contener una bomba.

—¿Qué fecha? —preguntó finalmente.

Su voz había perdido aquella seguridad fría que lo había acompañado durante toda la reunión.

Yo no respondí.

Lucía, mi abogada, se acercó a la mesa y colocó una carpeta junto al sobre.

—Señor Hartwell, antes de continuar con el acuerdo de divorcio, necesitamos incorporar esta documentación al expediente.

El abogado principal de Adrián, un hombre llamado Esteban Rivas, frunció el ceño.

—¿Qué documentación?

Lucía lo miró directamente.

—Pruebas de filiación.

Nadie habló.

Adrián bajó la mirada hacia Rose.

La bebé había vuelto a dormirse.

Su pequeña mano descansaba sobre mi pecho, completamente ajena al terremoto que estaba provocando en aquella sala.

—No —dijo Adrián.

Una sola palabra.

Pero sonó como una orden.

—No sé qué están intentando hacer, pero esto no tiene sentido.

—Sí lo tiene —respondí.

Él levantó la vista.

—Elena, ¿cuánto quieres?

Aquella pregunta me dolió más de lo que esperaba.

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